Mi experiencia en el Startup Weekend Madrid 2019

Los que nos seguís en redes sociales habréis visto que este fin de semana he estado participando en el Startup Weekend Madrid 2019, un evento al que tenía muchas ganas de ir y que estoy seguro de que volveré a repetir.

Toda una experiencia que desde ya te recomiendo.

A modo de resumen muy rápido te diré que este tipo de eventos (Startup Weekend), que se celebran por toda España (y por todo el mundo), consisten en formar equipos para desarrollar ideas de Startups en tan solo un fin de semana.

Dicho así ya suena intenso y apasionante.

Y lo es.

Veamos con un poco más de detalle lo que ocurrió en el Startup Weekend Madrid 2019.

Startup Weekend Madrid 2019 – Viernes

El evento se desarrollaba en el Google for Startups (antes conocido como Google Campus). Una instalación espectacular al más puro estilo Google.

Pasadas las 6 de la tarde empezó el evento en el auditorio.

Tras contarnos un poco en que iba a consistir el evento y hacer algunas dinámicas para romper el hielo llegó el turno de la presentación de ideas.

En esta ocasión, el Startup Weekend formaba parte de una edición global centrada en la sostenibilidad, así que todos los que quisieron pudieron presentar su idea de startup pero siempre teniendo en cuenta que fuera una idea relacionada con la sostenibilidad.

Más de 30 de los asistentes presentaron su idea en tan solo 60 segundos (cada uno). Es todo el tiempo que tenían.

Luego llegó el tiempo de votar las ideas. Cada uno disponíamos de 3 votos que asignamos a las ideas que a cada unos nos parecieron más interesantes.

De ahí salieron las más votadas y a partir de ahí, los representantes de esa idea tenían que formar los equipos.

Hubo ideas que se fusionaron con otras y líderes que no consiguieron formar equipo, así que finalmente salieron 8 equipos para trabajar con 8 ideas.

A estas alturas el ambiente en el auditorio era genial, la energía positiva y las ganas de comerse el mundo se palpaban en el ambiente.

A continuación recibimos una charla muy interesante sobre el EcoCanvas, la plantilla de modelo de negocio que utilizaríamos durante todo el fin de semana y que es una variedad del Business Model Canvas.

Llegó el momento de la cena. Todo un despliegue de comida china que hizo las delicias de todos. (¡Qué bien hemos comido todo el fin de semana!).

Tras la cena los equipos nos reunimos. Algunos tenían muchas ganas de empezar a trabajar, pero en realidad era mucho mejor idea invertir un poco de tiempo en conocernos personalmente los miembros, contar nuestra experiencia (laboral y personal) y sentar las bases del equipo para que al día siguiente todo fuera como la seda.

Hora de descansar, pero no mucho, que ya eran más de las 12 de la noche y al día siguiente estábamos citados a las 9.

Startup Weekend Madrid 2019 – Sábado

El sábado a  primera hora la gente estaba rebosante de energía. Tras un buen desayuno llegaba el momento de ponerse manos a la obra.

Lo importante de cualquier negocio es sentar bien las bases sobre las que debe apoyarse.

Definir bien tu idea.

Validarla.

Y pivotar según lo que te digan los clientes reales.

No vale pensar que esto va a ser una idea magnífica. Hay que salir a la calle y hablar con la gente de verdad porque seguramente te van a dar mucha información que tú desconocías y que te harán modificar tus planes iniciales.

Y esto es bueno.

Agota, pero es bueno.

A todo esto, no lo he dicho antes, pero durante todo el fin de semana tuvimos un grupo de mentores a disposición de los diferentes grupos que nos fueron ayudando a sacar adelante los proyectos.

Un lujo de mentores, todo hay que decirlo.

Como os decía el concepto de validación es clave para cualquier negocio, y los mentores insistieron mucho en que pusiéramos gran parte de nuestra energía en esa tarea.

Y efectivamente. Tal y como transcurría el día vimos como todos y cada uno de los grupos, incluido el mío, cambiábamos (pivotábamos) nuestra idea varias veces tras hablar aquí y allá con los posibles usuarios o clientes de nuestras futuras startups.

En mi equipo habíamos empezado el día muy animados y dispuestos a sacar adelante una idea que estábamos convencidos de que triunfaría.

Pero oh, sorpresa. Cuando salimos a hablar con las personas implicadas vimos que ni era tan fácil, ni estábamos resolviendo un problema real, así que empezamos a buscar alternativas.

Llegó la hora de comer, momento en el que por la mañana pensábamos que ya tendríamos la idea validada y nos pondríamos a desarrollar la parte más técnica. Pero no era así. Nuestra idea se tambaleaba y el grupo no tenía muy claro que camino tomar.

Tras el almuerzo, volvimos a reunirnos para buscar información y tomar una decisión sobre el camino a tomar.

Cuando parecía que dábamos un paso hacia adelante siempre nos encontrábamos con varios caminos y nunca teníamos claro cuál debíamos escoger.

La tarde avanzaba y el bloqueo seguía plantado en nosotros.

La cosa es que no estábamos viviendo una situación extraña. Casi todos los grupos estaban igual que nosotros.

Solución. La mejor posible. Irnos al bar a tomar unas cervezas y charlar tranquilamente.

Fue un momento mágico. Nuestras mentes se relajaron. Se unieron otros grupos que estaban tan bloqueados como nosotros. Y después de un rato distendido de charla, risas y buen rollo, pasó lo que tenía que pasar.

Conseguimos centrar nuestra idea. Decidimos firmemente el camino que debíamos tomar.

Y algo debimos hacer bien, porque cuando volvimos a plantear nuestra idea a los mentores, se notaba que ahora si veían cierto potencial.

Todavía quedaba mucho trabajo. Por supuesto. Pero ahora si teníamos un rumbo claro.

El final de la tarde lo pasamos rellenando nuestro EcoCanvas, anticipando el esqueleto de la presentación de la idea para el día siguiente y buscando datos para afianzar nuestra idea de negocio.

Y así llegó la hora de la cena. La mayor cantidad de pizzas que he visto en una sola mesa en mi vida.

Tras la cena, más trabajo.

A pesar de que estábamos cansados y dijimos que nos íbamos a retirar pronto, aguantamos hasta el final (12 de la noche) porque siempre hay detalles que corregir, problemas a los que anticiparse, cuestiones que resolver.

Ahora si, a descansar.

Startup Weekend Madrid 2019 – Domingo

Domingo por la mañana. El fin de semana está siendo intenso y se nota en el ambiente.

El cansancio es más que evidente y los participantes hoy se retrasan más en la incorporación. A la hora del desayuno apenas somos unos cuantos, jejeje.

Ahora si, llega el momento de la verdad, el sprint final.

Porque, no os lo he dicho, pero a partir de las 17 h todos los equipos tendremos que exponer nuestras ideas ante un jurado que valorará nuestros proyectos y determinarán el ganador.

Es el turno de preparar las presentaciones, el prototipo del producto, practicar los discursos.

Todo ello mientras ultimamos la obtención de datos y seguimos tomando decisiones sobre el desarrollo de nuestra startup.

Una mañana intensa. Pero apasionante.

Llega la hora de la comida. Pero la tensión se nota en el ambiente. Son muchos los que comemos con prisas porque queremos volver al trabajo. El tiempo se nos echa encima y queremos que todo esté lo mejor posible a la hora de la presentación ante el jurado.

Últimos retoques. Últimos ensayos. Últimos consejos de los mentores.

El momento clave del fin de semana se acerca. Nos llaman a todos al auditorio. Esto empieza ya.

Una vez ubicados en el auditorio todos los equipos están concentrados en sus presentaciones, los nervios se notan y la tensión es palpable. Pero el buen rollo no se ha perdido en ningún momento y la colaboración y apoyo entre los equipos es brutal.

Llega el momento de las presentaciones.

Uno a uno, todos los equipos pasan por el escenario.

Disponemos de 5 minutos para hacer la presentación de nuestra startup y posteriormente el jurado tiene 3 minutos más para hacer las preguntas que considere oportunas.

Una vez que has salido con tu equipo al escenario y vuelves a tu asiento la tensión se pasa por completo.

La sensación del trabajo bien hecho.

El descanso del guerrero.

Mi equipo tuvo la suerte (o la desgracia, según como se mire) de ser el primero en exponer y eso hizo que pudiéramos estar más tranquilos y relajados para poder disfrutar del resto de presentaciones.

Una vez terminados todos los equipos el jurado se retira a deliberar y los participantes damos nuestros votos para el premio del público.

Ahora si, el auditorio es ya una fiesta. La tensión ha desaparecido y se escucha a gente reír, cantar y corear por todos sitios.

No sabemos lo que decidirá el jurado, pero la experiencia ha sido una pasada y ha merecido la pena tanto esfuerzo.

Creo que ya me he enganchado y a estas alturas tengo muy claro que volveré a participar en un Startup Weekend.

El resultado final

Bueno, para mi era un poco lo de menos. Yo iba buscando más la experiencia del fin de semana. Pero entiendo que puede que allí hubiera gente que estaba apostando por un proyecto que podría convertirse en el proyecto de su vida a partir del día siguiente.

Premio del jurado:

  • Tercer premio: Smart Drive Solutions. Un proyecto que quiere potenciar el uso de vehículos eléctricos compartidos.
  • Segundo premio: Ticket Free. Un proyecto liderado por Carlos, un chaval de 16 años con un carisma brutal y que pretendían reducir el número de tickets de la compra que usamos en nuestro día a día.
  • Primer premio: Damajuana. Un proyecto de discovery box con productos locales que pretendía acercar los negocios de proximidad al consumidor final.

Como os digo, para mi personalmente el resultado es lo de menos (algunos pensarán que lo digo porque mi equipo no es ninguno de los anteriores, jeje). Pero de verdad que mi objetivo con el evento se cumplió con creces.

Una experiencia brutal. Intensa. Para repetir. Sin ninguna duda.

Nos vemos en el próximo evento.

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